La industria gráfica, como tantas otras, está soportando una dura prueba como consecuencia de la larga crisis económica. Los distribuidores de las grandes máquinas offset acusan seriamente la falta de inversión. En estos momentos, ha de resultar de indudable interés conocer la opinión de un experimentado profesional.
Desde hace mucho tiempo, la industria gráfica es el epicentro de una profunda revolución de la que son protagonistas la tecnología, la economía y los cambiantes hábitos en el intercambio de información. Todo ello conlleva unas grandes dosis de desconcierto, dudas y temores sobre el futuro de la comunicación escrita
Como representante de una de las más importantes firmas distribuidoras de máquinas de impresión, dispositivos periféricos y consumibles de nuestro país, OMC, Michel Madoz, tiene una visión muy clara de la situación y, si bien tiene un definido perfil optimista, sus pies se mantienen firmes en el suelo y analiza la realidad sin ambages desde su posición de Director de Marketing, que comparte con la responsabilidad de dirigir la División de Consumibles.
Todos somos conscientes de los problemas que están afectando a la industria gráfica, pero nos gustaría conocer la opinión de quien vive a diario y muy de cerca esta problemática. ¿Cómo definirías la situación del sector en estos momentos?
El escenario actual es más que complejo, derivado de una elevada incertidumbre, escasa liquidez en un gran número de empresas, acompañada de una remarcada falta de concesión de crédito por parte de las entidades bancarias. Todo ello nos lleva a una situación de desconfianza y de extremada cautela, lo que se traduce en una clara tendencia a controlar los gastos e inversiones y a reducir los riesgos económicos.
La actividad de impresión offset, ya sea hoja, rotativa comercial o rotativa prensa ha descendido sustancialmente, bajando proporcionalmente el nivel de ventas tanto en maquinaria como consumibles. La incertidumbre económica y social ha restringido el consumo y, como es sabido, nuestro sector va estrechamente ligado a la salud de la actividad económica del país.

Michel Madoz entiende que la crisis ya ha pasado, que la verdadera crisis fue aquello que llegó “de repente” a mediados del 2008 alterando el entorno económico y social, y obligando a una revisión austera, profunda y honesta de los negocios. Recuerda la frase que Maquiavelo pronunció: “No hay nada más asimétrico que querer cambiar el orden de las cosas en la sociedad. Aquellos que proponen un nuevo orden tienen la férrea oposición de los que les ha ido bien en el viejo y la tibia adhesión de los que les puede ir bien en el nuevo”.

¿Estamos preparados para esta toma de difíciles decisiones y para adaptarnos al nuevo entorno?
Siempre he pensado que en toda actividad profesional o en el desarrollo de cualquier negocio debemos tener, al menos, dos de estas tres características: Pasión o Ilusión, Compromiso y Conocimientos. Si posees al menos 2 de las 3, podrás suplir la tercera. ¿Por qué digo esto? Porque en una época como la actual, la capacidad de resolver problemas complejos depende de ellas. El otro día escuchaba algo muy similar en esta línea: “la motivación intrínseca (me gusta lo que hago) y trascendente (trabajo por una causa) son las motivaciones del siglo XXI”.

Si interiorizáramos algo más en cada uno de nosotros nos daríamos cuenta de que son los 2 principales motores de nuestra vida profesional. Siempre deberemos luchar o trabajar por conseguir ambas. Luchando podrás perder pero sin luchar estás perdido.

Adaptarse implica emprender y asumir nuevos retos. Si el mercado cambia, nosotros tenemos que intentar hacerlo, al menos, a la misma velocidad.

En nuestra labor periodística, topamos con opiniones bastante encontradas por parte de los empresarios gráficos en cuanto al futuro de sector. Unas, optimistas, pensando en que se podrán adaptar al cambio, y, otras, pesimistas, que consideran que las artes gráficas han llegado al final de su ciclo. ¿Cuál es tu posición al respecto?
Lo que sí tengo claro es que nuestro sector, como tantos otros, está en una importante fase de reconversión, y quizás, no en su fase más activa. Reconvertirse es necesario, y nunca es un concepto con connotaciones negativas. Todo negocio o sector debe tener muy claras y definidas sus principales fortalezas y debilidades ante un entorno más dinámico y cambiante que nunca, dónde se producen o aparecen nuevas amenazas pero también nuevas oportunidades. En el mundo empresarial, no hay nada estático.

Si somos conscientes de que “algo está cambiando”, el cambio no nos pillará de sorpresa. El aceptar que algo está cambiando nos permitirá avanzar en una nueva dirección y con esfuerzo y perseverancia, mucha perseverancia, encontremos lo que buscamos o necesitamos.

Quizá con más ganas que con datos fehacientes en la mano, pensamos que esta situación crítica ha llegado al fondo y que la recuperación no puede tardar…
Creo que ha de llegar pero de una forma gradual y escalonada. En estos dos años hemos caído brusca y rápidamente, y todos queremos recuperar lo perdido con la misma velocidad, y eso me parece utópico. Desgraciadamente, construir lleva mucho más tiempo que destruir.

Los tiempos de crisis son periodos de actividad comercial mucho más duros en los cuales las empresas se muestran mucho más agresivas en cada uno de sus movimientos. Algo que evidentemente nos obliga a mantener un nivel alto de competitividad para salir airosos o mantener nuestra estabilidad empresarial en este difícil periodo.

Para llegar a los niveles a los que estábamos acostumbrados tendremos que trabajar mucho y adecuar nuestras empresas a la nueva realidad. Y, eso, llevará tiempo y buen hacer. Y el buen hacer exige paciencia.

Una de las grandes preocupaciones que embarga al sector gráfico son los nuevos media que se utilizan para intercambiar información o como transporte de mensajes publicitarios. ¿Cómo crees que afectarán estos medios electrónicos a la industria gráfica tradicional?
Ejemplos de que las “cosas están cambiando” y que lo están haciendo a una alta velocidad son negocios como el de la fotografía, el de la música, el del cine, el de la moda e, incluso, uno tan estático y consolidado como es el de la educación.

A modo de ejemplo, y relacionado con los cambios en la educación, hoy puedes disponer de información de gran valor académico a un clic de distancia. Antes esta información, o no estaba al alcance o costaba mucho dinero. Hoy, puedes asistir a una conferencia o masterclass sobre infinidad de temas a cargo de muchos de los más reconocidos expertos en cada materia y, de nuevo, ese conocimiento, gracias al ratón, lo tienes al alcance de la mano.
La particularidad de este nuevo medio es que otorga protagonismo absoluto al consumidor final dejándole participar, compartir e interactuar y esto marca un nuevo escenario.

Nuestro interlocutor entiende que a su generación (la que abarca de los 30 a los 40 años) se la denomine “generación puente”, ya que “ni somos ‘nativos digitales’ ni el arrollador volumen de cambios nos pilla de retirada”. Asume que hay un cierto cambio de época en el que Internet tendrá un papel protagonista. Su generación se sentirá cercana, pero también muy distante, a los “nativos digitales”. “Cómo evolucionarán muchos sectores, entre ellos el nuestro, no dependerá tanto de nosotros mismos, de nuestra o anteriores generaciones, sino de ellos. Para ellos la tecnología no existe, la tecnología es. Y vivirán gran parte de su vida en ‘conexión total’”.

Lo que hace suponer que van a predominar los soportes digitales en detrimento de la tinta y el papel…
Que afecten directamente a nuestro sector, los más socorridos quizás sean el ejemplo del e-book, o los soportes digitales y tablets (Ipad, Galaxy…). Su penetración definitiva en determinados mercados todavía es una incógnita, pero sólo cómo ejemplo podemos destacar que Amazon, en el 2010, ya vendió más libros electrónicos que libros físicos, aunque cabe sopesar la influencia que pudo haber tenido el hecho de querer comprar una novedad.

Cuesta ver el futuro a X años vista porque siempre lo vemos con nuestros ojos, nuestra experiencia y nuestras vivencias. Quizás sea el momento de intentar verlo con los ojos y la realidad de estas nuevas generaciones.

Igualmente, la comunicación gráfica deberá aprender a convivir (y complementar) con los nuevos canales de comunicación, on-line en su mayoría, y ello obligará a que sea más directa, personal y diferenciada.

No me gustan las afirmaciones “apocalípticas” (estilo “El papel va a desaparecer” y similares). Siempre tenemos una acusada tendencia a polarizar en extremo. O blanco o negro. Y olvidamos que entre uno y otro existe una amplia escala cromática. Cuando apareció la TV se “dió por muerta” a la Radio y, a pesar del impacto inicial, el tiempo ha colocado a cada una en su sitio conviviendo como alternativas de comunicación y ocio. Todo evoluciona y en esa evolución es dónde debemos encontrar nuestro hueco. Y para encontrar ese hueco, y ante una más que probable reducción del consumo (papel, producto impreso…), sólo queda recurrir a una mayor especialización. Lo que tampoco podemos olvidar es que “algo está cambiando” y lo notas en muchas pequeñas cosas del día a día. Los hábitos de consumo están evolucionando, cambiando… pero como lo han hecho toda la vida… ¿O acaso no cambiaron de nuestra generación a la de nuestros padres o abuelos? Todo cambia pero cuando el cambio te “pilla dentro” y este se produce a alta velocidad cuesta encontrar el camino adecuado.

Aquí es donde la impresión digital tiene mucho que decir.
Teniendo en cuenta que a diario recibimos más de 3.000 impactos publicitarios, la creatividad y la personalización serán sus armas. Como comentaba antes, a menor consumo; mayor especialización. Y es aquí dónde la tecnología digital desarrolla su potencial.

Aplicados a nuestro sector, los nuevos media implicarán menor producción pero más diferenciada y de mayor valor añadido. Esa situación es lo que potencia el mercado del digital. El mercado de impresión offset ya ha bajado, excepto en Asia, y, en cambio, el digital experimenta un crecimiento sostenido. Tirajes cortos, rapidez de servicio y personalización fomentarán esta tendencia.

Hasta hace poco tiempo, no se tenía en cuenta al digital porque no daba la misma calidad que el offset y eran producciones más masivas, pero ahora que se piden tiradas más cortas y personalizadas, más selectas e innovadoras, se apuesta más por el digital.

Desde que fue fundada en 1987, como empresa dedicada a la venta de maquinaria gráfica de segunda mano, hasta nuestros días, el camino recorrido por OMC no ha sido fácil pero ha marcado una constante curva ascendente de superación, que la ha llevado, gracias al prestigio alcanzado, a disponer en su cartapacio de representadas de prestigio internacional dentro del sector gráfico.

¿Qué acciones está llevando a cabo OMC para sortear los embates de la crisis y mantener el status de reconocimiento dentro del sector?
Como empresa distribuidora de maquinaria y consumibles de artes gráficas con ámbito de actuación nacional, nos queda cómo principal camino la diversificación de productos.

Quizás, en el sector de artes gráficas, como en tantos otros, sea el momento de volver a plantar semillas y no tanto de recoger frutos. Emprender y asumir nuevos retos con un enfoque más de futuro. La actualidad manda y la actualidad se llama digital. Por ello, en su momento valoramos la necesidad de ampliar nuestra propuesta al campo de la impresión digital. Desde hace años nos hemos dedicado a la búsqueda de representaciones que nos permitieran disponer de un oferta más global, siempre en el ámbito de la impresión y acabado, ya fuera analógico o digital.

El ir bien acompañado siempre hace el viaje más ameno y llevadero. De ahí la importancia que damos a la selección de nuestras representadas. Aporta garantía y tranquilidad saber que estás trabajando y relacionándote con muchos de los fabricantes más reconocidos y valorados del mercado internacional. Siempre intentamos que sean viajes de largo recorrido, como lo demuestran nuestras relaciones con empresas como Komori y Rollin con las que llevamos más de 20 años trabajando.

Recientemente, hemos ampliado nuestra actividad al campo de la impresión digital gracias a nuevas representaciones como MGI, fabricante de maquinaria de impresión y acabado digital; MTL Print, fabricante de maquinaria de impresión UV gran formato plano y KIP, fabricante de maquinaria de impresión gran formato LED (KIP COLOR 80).

Es comprensible el grado de satisfacción que exhibe OMC con su nueva representada MGI, ya que poco más de un año después de la firma del contrato de distribución, son ya más de una docena las máquinas de impresión digital multisoporte y gran versatilidad, Meteor DP60 Pro funcionando en nuestro país. De la puesta en marcha de alguna de ellas hemos sido testigos, y hemos podido comprobar el grado de satisfacción de sus usuarios.

Obviamente, competimos con grandes y reconocidas marcas en el terreno digital, pero con herramientas y medios totalmente diferentes. Ahí radica la grandeza, diversión e ilusión de los proyectos de este tipo. Competir con estas grandes firmas potenciando aquellos elementos propios que nos hacen diferentes, (flexibilidad, cercanía, compromiso con y por ellos, etcétera) en los que, en mayor o menor medida podemos ser mejores. No olvidemos que gran parte de nuestros clientes son también pymes como nosotros y eso, quizás, nos confiere mayor entendimiento de su idiosincrasia y su día a día. Conscientes de nuestras limitaciones (en medios, principalmente) respecto a las multinacionales, debemos centrar nuestra actividad comercial y de comunicación de una forma muy diferente.

Hemos consumido ya una cuarta parte del año 2011 que, para muchos, debe marcar un punto de inflexión en la industria gráfica. Desde tu posición de vendedor de la imagen de OMC, ¿crees que, efectivamente, vamos a iniciar la remontada en los próximos meses?
Según todas las previsiones y predicciones (muy habituales a finales y principios de un nuevo año), 2011 seguirá siendo un año duro pero clave para posicionarse y prepararse para la recuperación. De ahí que creamos que todos debemos estar bien despiertos y con los ojos bien abiertos. Como se dice, la necesidad agudiza el ingenio, y a la imaginación la debemos acompañar de acción para que no quede en mera fantasía. Mejorar nuestras estrategias de marketing y comunicación, disminuir gastos, ofrecer ventajas diferenciadoras a nuestros clientes; potenciar nuestra marca, ser innovadores, crear un gran y optimista espíritu comercial… , son algunas de las claves para enfilar esta época. De esta forma seremos capaces de ver o detectar las oportunidades que se nos presenten. Somos parte activa de nuestro destino y no podemos dejar escapar ninguna de ellas.

Sólo la innovación otorga el valor añadido que permite conseguir una mayor ventaja competitiva, entendiendo a la innovación siempre como una apuesta a medio/largo plazo, que si es implementada apropiadamente, puede cambiar radicalmente el panorama competitivo de la empresa. Por lo tanto, debemos ver el 2011 con confianza.

Para finalizar nos gustaría, Michel, que transmitieras a nuestros lectores la filosofía por la que se ha regido OMC para llegar a la cumbre, y que suponemos seguirá estando vigente en estos difíciles momentos.
La innovación tecnológica es la única forma de diferenciación posible. Finalmente, la innovación tecnológica es la que va a permitir a tu empresa competir en costes y/o diferenciar tu propuesta. Todo proyecto empresarial debe sopesar el correcto equilibrio entre ambas variables (costes y diferenciación) para dotar a su propuesta de solidez y viabilidad a medio/largo plazo.

Somos conscientes de que la fórmula de éxito de nuestros clientes para incrementar su rendimiento es la suma de 2 variables: tecnología  y servicio. Y eso es, precisamente, lo que siempre intentamos hacer. Porque desde OMC queremos hablarles de futuro, de sueños, de proyectos… pero también de realidades, de tecnología y de innovación y, por encima de todo, de una continuada voluntad de servicio.

Esta filosofía de empresa la intentamos aplicar a todos nuestros productos y buscamos siempre productos con “ese algo diferente” que puede otorgar valor real a nuestros clientes.

Esperamos que la huella que hayamos dejado en estos casi 25 años de actividad sea lo más cercana posible a la que hemos intentado crear y transmitir. Una empresa seria, con una clara voluntad de servicio y siempre dispuesta a ser el mejor nexo de unión entre nuestros clientes y nuestras representadas.

Igualmente, trabajar con unas marcas de prestigio y reconocidas en nuestro sector, nos exige mejorar nuestro servicio y ofrecer una atención más personalizada. Ello nos permite ofrecer a nuestros clientes mayor seguridad y tranquilidad en épocas inciertas como las que vivimos. El buen servicio es una de las principales herramientas de fidelización con las que cuenta una empresa comercial como OMC.

Me gusta resumirlo en una estrofa de una canción que lanzó a la fama Frank Sinatra, “My Way”, y que refleja el espíritu y filosofía que Salvador Rigola (uno de los fundadores de OMC y alma del proyecto) intento transmitirnos: “I’ve lived a life that’s full. I’ve travelled each and every highway. And more, much more than this, I did it my way” («He vivido una vida plema. He viajado por todas y cada una de las carreteras. Y más, mucho más que eso, lo hice a mi manera”).

No hay duda de que OMC, recorriendo los difíciles caminos “a su manera” (con seriedad, equipo humano y vocación de servicio) ha alcanzado el merecido prestigio que hoy se le reconoce. Gracias, Michel.

Michel Madoz nació en Pamplona hace 36 años.
Es Licenciado en Empresariales por la Universidad Ramón Llull – IQS.
Máster en Marketing en ESADE
Posgrado en Marketing On-line en Universidad de Barcelona – EAE.
En el año 2002 entró a formar parte del equipo de OMC ocupando plaza de ayudante en el departamento de Consumibles donde se fue forjando para alcanzar metas superiores.
Actualmente ocupa el cargo de Director de Marketing que compagina con el de Responsable de la División de Consumibles.